El 2 de junio de 1916, a la edad de 4 años, Adams vio por primera vez el espectacular Valle de Yosemite. Provisto de una Kodak No. 1Box Brownie, pronto empezó a sacar fotografías. Acaso tuvo entonces un presentimiento de que aquel mágico lugar habría de estar entrelazado para siempre con su propio destino.
Este breve fragmento, ha sido copiado de un ejemplar que mi buen amigo José, un buen día quiso que fuese mío)
(ANSEL ADAMS. Exposición Fotográfica organizada por el Museo Internacional de Fotografía y Cine George Eastman House de Rochester, Nueva York en la Fundación Pedro Barrié de la Maza de A Coruña, mayo del 2003)

Estimado amigo:
ResponderEliminarEra absolutamente imposible que esa visión tan emotiva de la vida, estuviera tanto tiempo metida en el disco duro de la memoria y no pudiera verse plasmado en papel ( hoy en día en blog ). Todo lo que sé de fotografía, te lo debo a tí. Todos esos momentos captados con mi cámara, viendo lo que a veces nadie ve, lo he aprendido contigo. Me alegra enormemente que esos detalles tan sencillos que nos da la vida, los podamos compartir con el que quiera disfrutarlos. Un placer encender el ordenador y ver lo que nos une. Siempre saludos.
¡Que razón tienes! pero lo mejor es lo bien que lo expresas. ES una maravilla poder compartir estos momentos contigo, porque hay casos como el nuestro en los que hay sangre y empatía, lo cual en si ya es una mezcla increible. Pero por desgracia en la mayoría, solamente existe el componente de la sangre, lo que es un poco triste. Tu hermana que te quiere.
ResponderEliminarAmigo Alhoia, el 75% de la existencia de este blog es responsabilidad tuya. ¿Que más puedo decir...?
ResponderEliminarHermanita mia, me ruborizo un poco leyendo tu comentario, que suerte tengo, que afortunado soy. ¡Gacias!
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